Friday, July 21, 2006

Otra vez los que pagan los platos rotos son los niños.


Pueblos que por más de mil años no han querido entenderse y entender que sería mucho mejor trabajar y crecer juntos que matarse unos a otros de las formas más inhumanas, nuevamente están provocando la muerte de cientos de víctimas inocentes. Una vez más el fanatismo irracional y salvaje de esos pueblos provoca la muerte inmerecida de niños inocentes.

Ambos bandos creen tener la razón para provocar semejante horror. Siempre es el otro el que tiene la culpa. Siempre es el otro el que agredió primero. Y de esta forma lo único que han sabido crear, día tras día, durante milenios, es cada vez más odio recíproco y desparramarlo por el resto del mundo, perjudicando a otros pueblos que nada tienen que ver con sus conflictos y sus delirios.

Los derechos humanos son solo para ellos, no para los otros. La vida del prójimo no vale nada, frente a sus mezquinos intereses políticos y económicos.

Solo han sabido confirmar que por la plata baila el mono, sin importarle de que música se trata y si a los demás eso le viene bien o mal.

Pienso que realmente debieran desaparecer de la faz de la Tierra, ellos y sus hipócritas e igualmente criminales aliados internacionales, de un bando y del otro.